viernes, 3 de junio de 2011
Y el problema esta en que no importa lo que merezca la pena la otra persona, lo tonto que sea, o los litros de lágrimas que te haga perder, no importa porque los sentimientos no lo entienden. Y da igual las veces que te hagas un plan a seguir, que te propongas que le olvidarás, que esta vez no, porque cuando sus ojos te atraviesen tres segundos seguidos te darás cuenta de que todos tus planes se han desbaratado, que no entiendes nada, pero tampoco te importa, y te entra una alegría tonta, que solo el sabe provocar.